Contaba las baldosas rápidamente una y otra vez mientras algo garabateaba en mi cabeza con un fino lapicero…

Mi mente no dejaba de correr mientras mi cuerpo permanecía quieto, inmóvil…

A pesar del peso de mis ojos, pude levantar la mirada, con mucho esfuerzo…y había muchas personas apagadas y unas cuantas con luz…

Las apagadas eran personas cobardes, con mucho miedo, de esas que se meten con la gente que creen débil…

Las que brillaban iluminaban el mundo con los rayos de la tolerancia, aportando desde la humildad, fusionándose y formando una gran luz, imponiendo la diferencia, orgullosos de ella.

Ya no tendrían que parecer normales, entre ellas y ellos se entendían y podían brillar, ya no tendían que parecer “normales “, apagados…

¿Hay acaso alguien perfecto? Ni siquiera la idea que algunos tienen de un ente superior…ni siquiera…

Cabe la duda, y la certeza de que nadie es normal, ¡¡respetemos la diferencia!!

 

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