R🌳. V🌀

Tan simple y tan complejo, tan lejos y tan cerca. No será el primer boomerang, pero siempre hay una historia más. Incluso si sólo se queda en ilusión. La diferencia se nota embriagante, muy pesada. Me encanta admirar esa obra de arte. Él. Siempre firme y en sus raíces, manteniendo el control. Y yo mientras, dando vueltas y vueltas en diferentes direcciones sin saber a dónde ir. Somos tan diferentes, ¿cómo vamos a llevarnos bien? Si cuando la tormenta me llama, su fiel servidora siempre le acompaña cegando todo lo demás. No puedo hacerte daño cuando ella quiera, no puedo, y que después anhele abrazar cada partícula de ti. Construyendo lo que algún día quizás destrocé pidiendo tranquilidad y paciencia. Tú siempre tan amable, moviéndote con armonía de corriente a corriente siguiendo mi ritmo, cantando los versos más atroces y susurrando las palabras más nobles. No te entiendo. Tú tan seguro, tan tranquilo. Tan fuerte. Seguro de seguir a la estrella que más te hace hermoso, la que te hace brillar. La meta es muy obvia. Y yo transparente, tan indecisa que a veces voy deprisa y otras ni siquiera voy o vengo de ningún lado. Nunca sabes donde estoy, no sabes como vendré ni cuando volveré. En realidad no me necesitas, pero de vez en cuando sé que me extrañas. Te gusta bailar cualquiera de mis canciones desde, el pianissimo dinamismo melódico de mis romanzas hasta el fortissimo de mis cantos con palabras rasgadas. Te agradan mis brisas llenas de templanza. En realidad te agrado, aunque no me necesites para crecer.

Cada una de las anillas marca la diferencia. El tiempo pasa y por muchos hachazos sigue en pie. La guerra no es problema, suele ser fácil de ganar, aún faltan maneras y sobran ingenuos para derrotar tal majestuosidad. Apiádate de mí si algunos días del año solo te acompaña mi ausencia. No importa nada más, siempre nos mantendremos juntos. Ten claro que volveré para agitarte con brío. Ten claro que tornaré y te haré bailar.

Allí dónde solíamos amar

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“Merecemos todo el amor que damos. No te conformes nunca con menos.” Siempre me he dicho a mi misma estas palabras. A veces para autoconvencerme de que nada de lo que pasaba era culpa mía. El problema viene cuando llevas tantas heridas cargadas por debajo de tus pestañas, que llega un día en el que ya no puedes más y te rompes. Se te rompen la esperanza y las ganas de seguir, de luchar.

Nos han mentido sobre el amor. Sobre el amor romántico. Nos dijeron que debíamos soportar todo de nuestra pareja. Que cuanto más lloras y más sufres, más os queréis, y no. Eso no es amor. Amor no es estar con alguien por desesperación, amor no es estar con esa persona por estar, porque no hay otra persona en tu vida que te llene de verdad, amor no es machacar la ilusión de tu pareja hasta hacerla añicos. Nos dijeron que para que el amor fuera verdadero tenía que doler, que “quien bien te quiere, te hará llorar”, que el amor “todo lo puede”. Y si, el amor lo puede todo cuando es amor es verdad, cuando existe un cariño especial hacia esa persona, cuando ese amor hace que la persona a la que quieres sea libre de vivir su vida sola, o acompañada por ti. Amor es cuando os haceis mejores personas teniendoos el uno a la otra y viceversa. Pero el amor se rompe cuando la decepción se hace hueco y araña por dentro, y empiezas a no aceptarla tal y como es, con sus defectos y virtudes, el amor muere cuando confundimos querer con posesión. Muere cuando miras a sus ojos, y descubres que son como un desierto, vacío y con abismos. Cuando descubres que sus abrazos son tan fríos como el hielo, y que te separan de él, mil kilómetros de confusión. Y no, eso no es amor. Quien bien te quiere, te hará reír hasta que te duelan las mariposas del estómago. Esas que revoloteaban la primera vez que le viste reír y se te cayó el mundo encima. Ese pequeño infierno que sentiste cuando te habló por primera vez. Y bendito sea.

¿Qué es lo que pasa? ¿Qué es lo que nos pasa? ¿Por que de repente estás tan lejos, aunque estemos mirada con mirada? ¿Por qué eres tan cobarde? ¿Por qué soy tan cobarde? ¿Por qué siento que te pierdo cada día un poquito y que es todo por mi culpa? ¿Por qué..? ¿POR QUÉ? 



Será verdad eso de que no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos. Solo que yo si he sabido siempre lo que tenía, que te tenía a ti. Tu amor, tu cariño, tu comprensión. O eso creia.

No sé que más hacer. Ya no me quedan más lágrimas ni más fuerzas para seguir. Pero tampoco puedo abandonar (¿¡no puedo o no quiero!?). Y sé que al final te acabaré perdiendo, entre silencio y silencio, entre abrazos congelados y te quieros que nunca pronunciamos, que se mueren al callarlos y no gritarlos. Parecerá una excusa, pero es que mi corazón se ha roto ya tantas veces, que parece los miles de trocitos de un jarrón roto, pegados con loctite. Espero que cuando te acuerdes de mi, recuerdes que te quiero aunque tú no quieras. Aunque ya no me quieras. Aunque no entiendas el porqué de que siga a tu lado a pesar de toda esta tormenta que se nos viene encima, a pesar de toda esta niebla que nos tiene ciegos. El tiempo se nos agota, y con él, la vida. Nuestra vida, la de entonces, ya no es la misma, y nosotros, tampoco. Donde antes había unos milítimetros hasta tu boca, ahora hay un camino kilométrico con un muro de piedra. Y se nos sigue agotando el tiempo. Demasiado tiempo desaprovechando las ganas de bailar bajo la lluvia o de pasar las noches de verano tumbados en el jardín mirando las estrellas. -¡Mira, una estrella fugaz! -¡Cierra los ojos y pide un deseo! 

-¡Ya está!  -¿Qué has pedido? -Si te lo digo, no se cumplirá. -Venga, dame aunque solo sea un pista. -¡No! (Sonrisa picarona)

…(A ti. Tú eres mi único deseo. Y te seguiré pidiendo a todas las estrellas fugaces que naveguen por el firmamento. A ti, que eres el ser más perfectamente imperfecto que existe. Y por eso te quise y te quiero)


………………


Y yo que pensaba que nuestro amor era infinito y eterno, como el océano, y ahora resulta que no nos llegaba ni a la punta de los pies. 


¿De verdad merece la pena? ¿Se puede salvar lo insalvable?


(Siempre merecerá la pena luchar por lo que de verdad queremos. Si luchas podrás ganar o perder, pero si te rindes, ya habrás perdido)

Espero que les haya gustado.
Saludos, Laura.

07/05/2017 Toca disfrutar de las vistas y parar de correr

Es la quinta vez que empiezo a escribir esto y me he dado cuenta de que el que os tiene que hablar de esto es Telsa y no yo. He intentado escribir 15 millones de veces que carajo es lo que nos pasa ahora, pero no soy capaz de hacerlo bien. Así que, una vez más, me pondré la mascara.

Hola a todos, se que llevo un montón sin aparecer, pero es por una buena causa. He conseguido lo que llevaba mucho tiempo necesitando. Una unión entre mi cabeza y yo, creo que ahora nos entendemos mejor que nunca y eso nos hace sentir muy bien.

La verdad es que iba a subir un texto al principio de este año diciendo todo lo que esperaba, todo lo que me pasaba, y lo que estaba buscando. Hice bien en eliminarlo.

La cosa no empezó bien, varias personas importantes han desaparecido, además he visto a una persona muy querida como sufría la impotencia de perder a un familiar (murió mi tío, después de una enfermedad de 10 años que se vio empeorada desde Octubre hasta este Marzo y la verdad me afecto más ver a mi padre sufrir, que a mi tío descansar de una vez, pero eso es otra historia…). Volví a mi paraíso esta semana santa, y aunque no estuve demasiado aproveche muy bien el tiempo.

Me siento fuerte, me siento capaz de brillar con luz propia, quizás ahora es cuando he conseguido aclarar un poco el camino que llevo  mucho tiempo buscando. He vuelto a jugar al baloncesto, rara es la semana en la que no entreno y aunque acabé matado con las rodillas inflamadas, con unas agujetas enormes habrá merecido la pena.

He aprendido también en centrarme en la gente que está, pasando de perder el tiempo en falsas esperanzas y otras mentiras toxicas disfrazadas en pólvora capaz de hacerme explotar por cualquier cosa. (sin más. que os jodan)

Estoy en paz conmigo mismo, mi autoestima esta por las nubes, conozco mis limitaciones aunque eso no hace que no intente superarlas cada día. En definitivas cuentas, ahora, estoy bien.

Fdo: Telsa

Le he descubierto hace no mucho y la verdad, esta canción… me encanta

Indecisión

Y de repente se marchó. Aún seguía aquí. Pero ya no estaba. Cuando el amor se rompe se parece un poco a no poder dormir por las noches por miedo a no poder despertar de la pesadilla. A descubrir que los sueños no existen, y que todo es un contínuo vacío lleno de abismos mal cosidos con lágrimas y fotos rotas. Que el amor es vivir de falsas esperanzas, de futuros llenos de promesas que nunca se cumplirán. 

Así que un día se marchó. Aunque siguiera a mi lado, nos separaban mil kilómetros de desamor. Nunca perdí la esperanza de convertir dichos kilómetros en abrazos por la espalda, de esos que te salvan la vida entera en tan solo un segundo. A veces la esperanza es como querer arrancar una rosa llena de espinas. Pero por más que duela, por más que te pinches, insistirás, irás a por la rosa más bella de todas, la más difícil de encontrar. Supongo que a nosotros nos pasó eso: pensamos que podriamos cortar la rosa sin clavarnos sus espinas. 

Aquél día no supiste como fingir que te estabas muriendo por dentro, y yo, tonta de mí, cerré los ojos y te di la espalda, pensando que al darme la vuelta todo volvería a ser como antes, y no habría distancia que separara tu sonrisa de mi alma. Pero cuando quise darme cuenta ya era tarde, y tú te habías ido para siempre. Aunque nos viéramos todos los sábados por la tarde, aunque me abrazaras y me besaras; nuestro universo se había roto. Otra cicatriz más que añadir a este corazón lleno de remiendos y de recuerdos que se empapan de nostalgia. ¿Pero qué hacer cuando sientes que tu mundo se desmorona y no sabes como cambiar el curso de las cosas? 

Yo solo quiero un para siempre, pero de los de verdad, de los que siempre se cumplen, de los de toda una vida juntos. Tarde o temprano. Aunque a veces es más lo primero que lo segundo, y al final todo se acaba convirtiendo en una historia en blanco y negro, pues tú nunca vuelves, y yo siempre pienso que un día te acordarás de mi, de nuestro amor, y tus caricias volverán a abrazarme por dentro, todos los sueños que nunca pudimos cumplir. Y estás aquí, ahora mismo. Pero estás lejos. Cuando te he preguntado que si me querías, me has dicho que no lo habías, y a la semana siguiente volvías a quererme. Pero cariño, ya no puedo más con tus borrascas sentimentales, y tus dudas sobre si eres capaz de aguantar mis defectos por encima de cualquier cosa. Y es que quien te quiere no te hace llorar, sino volar, y, mi vida, hace mucho tiempo que noto que ya no vuelas, o al menos, que ya no vuelas a gusto a mi lado. Y no sabes la angustia, los volcanes que explotan dentro de mi cuando pienso que cada día te pierdo un poquito más y no puedo hacer nada por evitarlo. 

Y es que fuiste y seguirás siendo mi lugar favorito para perderme, incluso cuando todo se tuerce entre nosotros, incluso ahí siento que te quiero más que a nada. Supongo que a eso se le llama ser una idiota enamorada, pero es que nunca he sabido amar de otra manera que no fuera dando todo lo que siento y tengo por la otra persona. Aunque lo único que tuviera fuera mi sonrisa y este corazón oxidado lleno de cicatrices, pero con ganas de amar y de ser amado.


Aunque eso suponga perderme eternamente y que nadie me encuentre. 


Tal vez sea tarde ya para volver a decirte que te quiero, pero no como se quieren en las películas románticas, sino de verdad. Que si pudiera quedarme a tu lado toda una vida, sin dudarlo lo haría. 


Pero te siento tan lejos… que hasta la esperanza ha perdido la esperanza de volver a verte sonreir.


Ojalá que algún día puedas perdonarme. 




Te quiero y siempre te querré.





Texto: Laura Ginés

No quiero entenderlo

El problema de escribir el presente es la facilidad de arrepentirse en un futuro de la visión que proyectamos, pero necesito desahogarme.

Sobrepasar líneas rojas con alguien a quien aprecias tanto implica que cuando las cosas van mal, no eres capaz de adoptar una postura que no lo beneficie.

Verás, no quiero entenderte, quiero cabrearme, sentir que eres lo peor, enfadarme y no querer hablar contigo. Quiero desear que te arrepientas y ser yo la que después olvide. Pero no puedo, no puedo evitar desear que tengas razón y que debas ser feliz junto a otra persona, no puedo evitar querer abrazarte y decirte que no te sientas culpable de que yo esté así. No puedo evitar comprender que las cosas simplemente salieron mal, no puedo evitar comprenderte.

Traspaso un ciclo de comprensión que tras rabia y tristeza vuelve a comenzar y no para. Sin embargo, solo puedo expresar con claridad, que aunque no entiendo nada y entiendo todo, que aunque me enfada que todo acabe y me alegra que esto nos haya hecho mejorar, que aunque no quiera ni verte y esté deseando abrazarte, contigo viví, vivo y quiero seguir viviendo la vida sea de la forma que sea.

Comprendería incluso que no entendieses estas líneas, parte de culpa es mi cabeza ilógica que no cuadra con tu sensatez, comprendería que no las entendiese nadie y aun así, a mi forma, es la mejor manera de sentir cada segundo de cada situación, sin cálculos, sin planes y con la mente abierta a entenderte aunque no quiera.

Posdata: te quiero como para escribir versos sobre tu piel

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Como no quererle si siempre me sorprende.

Teniéndole a él la idea de hombre ideal como novio, queda fuera de lugar. Él, quien siempre me saca una sonrisa que acaba en carcajadas, el que me saca de la cama con sus whatsapps, el que me viene a buscar a clase todos los martes y los jueves, el que esta dispuesto a soportarme en días en los que soy una Drama Queen total, el que me acompaña allá a donde vaya. El que me lee el pensamiento con la mirada.. El que aguanta (sin rechistar, pero dejando volar suspiros de “ala, ya estamos otra vez..” mis sesiones de fotos) (y en las que odio como salgo y hay que repetirlas quinientasmil veces hasta que haya una en la que yo salga bien), él, el que siempre tiene una sonrisa en su carita, el que siempre está en las buenas y en las malas. Él: mi corazón de melocotón, mi pequeño bichillo… Mi vida entera. 
Gracias por el tiempo pasado y por el que nos queda por vivir. Gracias porque, sin saberlo, me salvaste del mundo, me salvaste de mis fantasmas. 
Dime por qué siento esto. Porque no dejas de pasearte por mis sueños cada noche. 

Porque eres maravilloso. Porque de repente me da miedo que te vayas y no vuelvas. No quiero que te transformes en recuerdo, en nostalgia… En pasado. Me da miedo acelerarme contigo y que al final del camino, no haya nada. O que, en efecto, haya un final del camino. Pero me da igual. No puedo temblar. No puedo dejar que las lágrimas de recuerdos pasados nos entorpezcan nuestro presente. Da igual dónde vayamos a acabar en un futuro: lo importante es que dónde quiera que nos lleve el camino, vayamos juntos. Mirar en la misma dirección.

Ahora solo se, que me quedaría a morir en ti. Y como decirte que ahora mismo, no sabría vivir sin ver tu sonrisa llenándolo todo de colores. Y es que, muchas veces pensamos que nada podra transpasar nuestra muralla, hasta que de repente nos encontramos con alguien que si, que te desarma tan solo con un abrazo, y que destruye todos tus miedos. Que rompe con las cadenas que te ataban al abismo y llena de caricias los vacios que antes adornaban tus suspiros.

Solo hay una forma de que sepas cuánto te quiero: contándotelo a voz en beso.



Y en aquella noche de un 17 de noviembre solo una frase: “Cariño, quédate un rato más, que la noche es muy larga”.

Texto: Laura Ginés

Aquella noche que me quemé la mano por ti.

Me era tan fácil confiar en ti, me fue tan fácil defenderte delante del resto, que aquella noche me dejaste sin voz, temblando de la rabia, bloqueada y sin expresión alguna.

Cuando su pareja le contó la aparición repentina de una ex en su vida, ella sintió algo fuerte en su interior, una patada que la decía que las cosas no iban bien. No era una ex cualquiera, con el resto no tuvo nunca ningún problema, era la chica menos celosa que podía conocerse. No encontraba los motivos de tener rabia a algo que había salido mal, ella solía tener más miedo al futuro que al pasado. Sin embargo, esta ex guardaba una disputa con ella mucho antes de existir una persona en común, por eso algo iba mal. Aquella tarde igualmente sonrió, lo miró, le pidió que tuviese cuidado y después siguió con su vida.

Tanto respetaba su pasado, que no tuvo ningún problema cuando días más tarde, él decidió quedarse en casa debido a que era el cumpleaños de un antiguo amor y no podía evitar sentir nostalgia. Ella sólo le pidió que, al terminar el día, se acercara a su casa para pasar la noche juntos, aprovechando que tenía la casa sólo para ellos dos. Tampoco era romántica, sin embargo quiso provocar una sonrisa en su rostro mediante una cena que incluía velas y el último disco de su grupo favorito. Aquel día ella cenó sola.

No quiso pensar en negativo, hacía tres días después de la aparición de esta chica, que le habían llegado rumores de que los habían visto juntos. Ella lo  había defendido a capa y espada, pero entre aquel rumor y el plantón de aquella noche, su corazón empezaba a estar más oscuro de lo normal.

Al día siguiente vino, y ella simplemente se limitó a olvidar los pensamientos de la noche anterior. Faltarían cinco días para ir de vacaciones juntos, no era el momento de enfados y reproches. Sin embargo, al caer la noche, él confesó haber estado con aquella ex no sólo durante ese día que “necesitaba” quedarse en casa, si no aquella noche que ella lo esperaba sentada en la mesa del salón, además de que los rumores de que los habían visto juntos días anteriores eran ciertos.

Pocas veces en la vida se ha llegado a bloquear tanto, no gritó, no dijo nada, solamente se dio la vuelta y durmió. Fue la primera vez que se preguntó qué era lo que hacía allí, callada, aguantando… ¿Y él? Él siguió hablando con aquella ex por mensajes día tras día.

Continuará…

 

En Silencio

Calla, no grites y escucha…

Estoy cansado, muy cansando

De callar cuando no debo

De hablar con paredes

De ser y no ser

De gritar en silencio

Para enmudecer paredes

U oídos que no escuchan y mucho menos oyen

Cansado de ciegos que presumen de su punto de vista

De sordos que dicen enmudecer con gestas contadas por mudos

Pero, al fin y al cabo que se yo, si no dejo de ser el más ciego

El más mudo y el más sordo

Que quiere escuchar cosas que no se dicen

Que quiere ver cosas que no se ven

Que quiere sentir cosas…

Quizás sea ese el problema…

Que quiere sentir cosas que aún están por descubrir

Adios

Una cita, aquí y ahora.

Me he cansado de hablar en tercera persona, comencemos..

Proponerte eliminar de tu mente a una persona, para mí, nunca fue una solución. En mi caso, sólo llega un día en el que me levanto, y se acabó. Un día cualquiera, con un sol cualquiera y sin motivo. Ese día me fui a lo que se podría llamar fiesta, aunque con 15 años poco se parecía. ¿Discoteca light? Sí, esos sitios donde una se pensaba tener más madurez.

Aquel día llevaba un colgante, aún lo conservo de hecho, que me había regalado mi novio en aquel momento ¿de esos típicos de playa con tu nombre que para ti es lo más bonito y, que pasados los años, te das cuenta de la tontería que es? de esos. Las cosas no iban bien, ¿cómo iban a ir bien? Ambos eramos dos malditas hormonas andantes.

Llegué a aquella discoteca, entré junto a mis amigas, y tras una hora aproximadamente, me encontré con un conocido. Mi personalidad borde no le habría saludado, pero iba acompañado de alguien que si me interesó saludar. Podría acabar el texto aquí y sería una historia más adolescente, pero ese día cambió todo.

Empecé a ponerme muy nerviosa, el colgante me pesaba y, vamos a confesar, nunca había puesto los “cuernos” a nadie hasta el momento. Sin embargo, algo me llevó a quitarme el colgante en plena pista de baile y dárselo a mi amiga, es posible que lo de “hormona andante” tuviese un poco de influencia en ello. Quitarme el colgante y besarle fue lo de menos, lo importante de aquel día fue cuando aquel chico me pidió una cita, en ese momento, en ese sitio. ¿Cuántas veces pasa eso? En mi caso, con los años, he comprobado que varias, pero en ese momento no lo sabía. Acepte y, querido lector, aquella tarde mi mente adolescente se sentó a hablar con una persona, cantó con ella en un karaoke, y descubrió al que hasta el momento, es una de las mejores personas que ha podido llegar a conocer. Con el chico del colgante no volví ni a hablar, no fue ni necesario. Con el chico de aquella discoteca light tuve mi primera relación con un poco de “sentido”, tuve la única relación de la que no guardo ni un sólo recuerdo malo. ¿Qué fallo? Buena pregunta, era genial, es genial, pero con el tiempo me di cuenta de que mi corazón no avanzaba con él aunque, para eso, ya llegarán otras anécdotas.

Puede que el vocabulario utilizado para este texto no sea el mejor, pero me gusta que vaya acorde con la complejidad de la situación. Esta historia, aparentemente simple, me enseño a tomar decisiones, a disfrutar el momento, y a apostar por el aquí y ahora. Eso me ha conducido con los años a lanzarme al día a día, dejando atrás a aquella chica que no era capaz de articular palabra en momentos significativos de su vida.

Como todo, ese proceso me llevaría un tiempo, no se volvería a repetir un día como “El Verde” pero un año aproximadamente después ocurriría “El Titanic”.

Gracias R, por lo vivido.

La espina de una rosa

Ella miraba las fotos con tristeza.

Le extrañaba demasiado. Echaba de menos sus pequeñas manías, y sus defectos, los que ella siempre había admirado tanto. Se dió cuenta de lo absurdo que había sido intentar odiarle. Era imposible. Aunque él la hubiera hecho daño, también había sido algo mutuo. Se habían roto los corazones el uno a la otra. Sin embargo, como se suele decir, siempre quedan cenizas donde antes hubo algo demasiado grande y hermoso. Y eso ella lo sabía. Él se había ido con la rosa, y a ella solo le habían quedado las espinas. Estaba tan rota que en cada suspiro se le escapaba un trozo de vida. Tal vez, por querer y extrañar a alguien que jamás volvería a ver. Estaba tan destrozada que su alma vagaba entre los recuerdos y sus lágrimas encharcadas de soledad.

Abrió el baúl de las nostalgias. Allí estaba todo. Los dos anillos de oro que pesaban y quemaban como promesas ardientes. El colgante del corazón plateado. Los poemas, las cartas. Y ahora solo quedaba el esqueleto de un antiguo amor, de una lejana pasión. Todo su mundo había enmudecido. Ya no existían arcoiris que lo llenasen de colores, ni rayos de sol que lo iluminaran y derritieran el frio invierno de su interior, que ahora se había convertido en una dolorosa eternidad. Ella era la metamorfosis de kafka en el mundo al revés, la mariposa convertida en cucaracha, y había llegado a la conclusión de que si solo estaba hecha para dañar a las personas que amaba, entonces lo mejor era estar sola que bien acompañada. Así ya no rompería más corazones, no destrozaría más ilusiones.

Y entonces volvieron las pesadillas en forma de niebla en su cabeza, sin que le dejasen ver que es lo que le esperaba, fantasmas del pasado susurrándole palabras que no llegaba a entender, y ella… ella tumbada en la cama conviertiéndola en un ataúd y haciendo de la tristeza, su propia mortaja.

Su castigo por haberle dejado marchar.

Texto: Laura Ginés.

Paraiso, eres tú

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“Digo que no tengo palabra favorita, pero oigo tu nombre y me noto el corazón retumbar hasta en la punta de los dedos.”

​Te odio. Te odio porque me haces quererte más que a nada. Porque a tu lado no soy más que una mota de polvo. 

Te odio porque te quiero, porque entraste en mi vida a golpe de cañón, porque eres mi nuevo mundo, mi galaxia, mi universo, mi todo. 

Quiero verte volar. Pero volar libre, volar feliz. Y que en ese vuelo te des cuenta de que deseas compartirlo conmigo. Te quiero libre, te quiero ver sonreir y que tu risa sea la luz que ilumine este mundo. Quiero ser la travesía a través del río que recorre nuestras vidas. Quiero ser la que rompa las cadenas de tu pasado, la que destruya las barras de la cárcel de tus ojos.La llave que abra tu corazón.

Vuela, cariño, vuela. Corre, salta, rie, canta y vive. Cae y vuélvete a levantar. Pero en cada caída, recuerda que siempre voy a estar ahí, a tu lado, para levantarte de cada tropiezo, o tumbarme contigo para ver las estrellas, que titilan más desde que tu existes; para llorar y reír; para lo bueno y lo malo.


Contigo he aprendido que hay personas que aunque estén lejos, las sientes cerca, si cierras los ojos lo suficiente para verlas brillar dentro de ti. Me has enseñado que se puede querer en la distancia, y que el tiempo no borra lo que sientes por muchas horas o dias que pase sin verte. Que las personas que te quieren de verdad, siempre tienen un hueco para hacerte en su vida, y su tiempo, y las que no, solo ponen excusas. 

Que quien bien te quiere, no te hace llorar, sino volar. 

Gracias, mi amor, por la paciencia, los abrazos y cada dia, hora, minuto y sugundo que me dedicas. Gracias, porque sin ti, no habría sabido como resurgir de mis cenizas. Gracias por no rendirte conmigo, por cada sonrisa que le pones a mis dias grises, por el color que les das a mis lágrimas cuando se vuelven amargas.

Y sobretodo, gracias por dejarme volar junto a ti. 




.TE QUIERO.





“Tienes el record del mundo en minutos acordándome de ti.” -Defreds 


“A veces, el mundo no es más grande que el cuerpo de la persona a la que amas.”
– “En un mundo de grises”.(Sergio Carrión)

El Titanic

Prácticamente todas las personas acabamos conociendo tarde o temprano a uno de esos individuos tóxicos con los que casualmente tenemos una enorme afinidad. Se podría decir que no hay relación tóxica si uno no quiere puesto que, en la relación de la que hoy os hablaré, yo fui igual o aún más tóxica que él. Hoy no habrá víctimas.

Después de un año sin vida social fuera del grupo de amigos de clase, y viviendo una época dura en la que nada iba bien y, en parte, no había forma de remediarlo, todo empezaría como consecuencia de tres asignaturas suspensas. Sus padres nunca siguieron una educación corriente, por muy joven que fuera, aquella niña decidiría su propio castigo para que la culpa del egoísmo por una decisión tan benévola la corrompiese después. Aceptó las consecuencias de una mala conciencia, desde pequeña había asimilado que su corazón no terminaría esta vida sin pecados. Aquella Semana Santa nada tendría que envidiar a las posteriores, un vecino de edad parecida la invitó a pasar cinco días de fiesta en su casa. No se trataba de una película americana, y ella no se lo iba a perder.

Nueva en la fiesta, sin querer beber, ni probar la comida, el evento podía ser reencuentro con una de sus mejores amigas, motivo de su distanciamiento con la gente del barrio. Los nervios no faltaban, sobre todo cuando la música comenzó. Ella, amante del ritmo, no quiso demostrar lo que sabía, pero él, que ya la había observado desde que entró, espero a la bachata perfecta para sacarla a bailar. Sólo una vez más había sentido una sensación tan bonita al danzar, y había sido con una compañera de baile con la que la sincronización siempre fue absoluta. La historia comenzó a cobrar sentido.

Aparentemente, todo debería haber sido bonito a partir de ese instante, pero ninguno de los dos se imaginó que ambos tenían miedo a lo mismo, al compromiso. Nunca se llegará a saber quién fue más cruel con el otro. Mientras uno se dedicaba a besar a toda persona cercana a ella, la otra lo trataba de forma despreciable, con insultos que podrían destrozar la autoestima de cualquiera. Tenían una forma rara de gustarse, mientras hubiese música, las cosas se arreglaban, no existían las discusiones. Cuando la situación estaba cerca de pasar a llamarse relación, ella lo trataba mal, y el se iba con otra desapareciendo meses. No sería hasta que ella empezara con otro individuo que el volviese a buscarla. Absurdo ¿verdad? Puedo asegurar que esta situación tan poco lógica se da más de lo que parece.

Pasado largo tiempo y pasando por alto anécdotas que en otro momento contaré, llegamos al final de la historia, o no. Nadie pudo imaginar que acabarían asistiendo como pareja a un quince cumpleaños de una amiga. Nadie pudo imaginar que llegarían a tener ensayos para actuar para la cumpleañera, y que la canción elegida sería la del Titanic. El cumpleaños llegó, él la fue a recoger a casa, los nervios se sentían en todas aquellas palabras que tartamudeaban. En el banquete la música sonó, y fue el mejor baile en mucho tiempo, pero el veneno pudo con ello.

¿Quién podría haber imaginado que ella acabaría en frente de él viendo como este se besaba con dos de las invitadas? ¿Quién podría haber imaginado que luego sería ella quien se encargaría de llevar a casa a una de esas invitadas? ¿Quién podría haber imaginado que él se quedaría aun así disfrutando de la fiesta con la invitada restante?

Si, señores, ese día el orgullo se les fue de las manos. Ella esperaba que el cediese. El problema fue que él también esperaba, y en base a un juego de cobardes, la situación acabó así. Era la última vez que acababan con todo, no habría próxima. Esta vez, él volvió a marchar, pero ella también se fue, era el momento de parar de hacerse daño.

Ese día faltaron y sobraron palabras a la vez…Meses después ella comenzaría una nueva vida. Meses después él también lo haría. Sin embargo, años después ambos se volverían a buscar obteniendo un resultado que haría reflexionar.

Dejemos esto para otro día…

Historias para no dormir…

(Basado en una historia real)

Imaginaros un reloj (tic… tac… tic… tac…).

Un reloj que avanza sin miedo en la oscura noche (tic… tac… tic… tac…) con un sonido voraz e inequívoco (tic… tac… tic… tac…) como si fuera un pensamiento de preocupación por un familiar (tic… tac… tic… tac…) un amigo (tic… tac… tic… tac…) el trabajo, la vida, el dinero, la salud, el tiempo (tic… tac… tic… tac…) y vosotros queréis dormir pero el sonido no os deja. Como la mayor rayada que jamás habéis sufrido… ¿Os imagináis ese reloj? Bien.

¿En quién os acordáis?, quizás, ¿en la madre del relojero?, ¿en el puto reloj de los huevos que no te deja dormir? o ¿os cagáis en el momento en el que comprasteis ese reloj o lo dejasteis en el cuarto? o quizás os preguntáis “¿por qué no pudo ser digital?” (no, pero a ti te gusta lo “vintage” porque las manecillas marcan un tempo que no marca uno digital…).

Pero ahí sigue el puto relojito tocando tu moral y poniéndote de los nervios (tic.. tac… tic… tac…) serías capaz de acustumbrarte a ese sonido con tal de no levantarte y cambiarlo de habitación o meterlo dentro de un cajón.

 Ahora imagínate un martillo (tic… tac… tic… tac…).
Uno grande y pesado (tic… tac… tic… TAC…) ¿qué se te ocurre?(tic tac tic bummm…). Buenas noches.

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“Se necesita un poco de humor estos días, es lo único capaz de hacerme dormir.”

(PD: Espero que no aparezca el gracioso de turno a decir “ami me tranquiliza ese sonido” tenia un reloj toca pelotas y un martillo, ¿no te molesta el reloj? pues échale imaginación de donde puede acaba el martillo. Pero de buen royo)

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Mirarte y que me mires, y morirnos de placer. Besarte la sonrisa y que estallen fuegos artificiales al son de nuestros latidos, y que me cojas de la mano y hagamos magia con los abrazos. Mirarte y pensar: “Pero que desastre más bonito, joder!”

Hay historias con punto y final, con un The End feliz, aunque tú y yo sabemos, que las verdaderas historias, son las que nunca terminan, y aunque pueda estar precipitándome, lanzándome al vacío contigo, sé que no dejarás que me caiga. Eres mi amuleto de la suerte, mi ángel de la guarda, eres alegría en la soledad, y felicidad en la tristeza.

No hay nadie que consiga sacarme miles de sonrisas como lo haces tú, que ya sabes que eres mis mariposas en el estómago y mis pájaros en la cabeza. 

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Como cuando vienes y me dices que nunca habías sido tan feliz hasta que me encontraste, siendo una casualidad la que hizo que nos volviéramos a reencontrar. Y es que como tú mismo dices, ya nos conocíamos de antes… Una vez en un sueño. El mundo está lleno de bonitas casualidades, solo hay que saber encontrarlas. Tu y yo. Juntos. Fuertes. Felices. Temblando cuando te veo, porque rompes todos mis esquemas, y me doy cuenta de que no quiero que te vayas, que eres ese “Ojalá siempre sepas que nunca querré que te marches” que tengo puesto en el estado del whatsapp. Que eres ese “hasta luego” con ganas de verte reír de nuevo. Ir bailando de felicidad por la calle y que la gente piense que estamos locos. Y tal vez sea cierto. Porque no hay nada más aburrido que quitarle la locura al amor.

Mi dulce locura, mi trocito de cielo. Fotos de momentos inmortalizando recuerdos. Aunque hay algunos que no se olvidan nunca, y son los que guarda el corazón. Tesoros imborrables. Inmortales. Por siempre jamás. La eternidad en un beso, las catástrofes que esconden tus caricias con el roce de mi cuerpo. Hay quien llega en el peor momento de tu vida y se queda a romper miedos, a reconstruir con abrazos. Y se convierte en imprescindible. En un para siempre que no sabes cuando puede desaparecer. Pero da igual, porque no necesito perderte para saber lo que vales. Que yo si sé que te quiero, es porque puedo vivir lejos de ti y seguir respirando, pero sólo a tu lado siento que merezca la pena. Que no es que no me muera de miedo cuando no estás a mi lado, pero es que sé, a ciencia cierta que me cogerás al vuelo cuando me caiga, y que ese será el vuelo más bonito de mi vida, ese en el que me llevas en tus brazos, como si fueran alas arropándome el alma. 

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No sé en que momento de mi vida te has vuelto tan importante, pero lo que si sé, es que te quiero, te quise y te voy a querer siempre. Lo sé. Personas tan bonitas como tú no abundan en este planeta. 

Contigo. 

Siempre.


Hasta el infinito.


Texto: Laura Ginés.

La de antes (siempre).

Hola, niño bonito, de quién antes preferías ser mío, o por lo menos parte de mi.

No sé si aún me recuerdas, sí, aquella chica que no sabe muy bien como manejar la situación, que no siempre atina dedicando algunas palabras, que simplemente le da por soltar puñetazos a base sintáxis y de mitos llenos de prejuicios.

Sé de alguien que cree saber, que somos capaces de recordar cualquier cosa desde que somos una pequeña célula esperando para formarnos en el vientre de nuestra próxima canguro por obligación y devoción. Por lo que creo, que estoy segura de que algo recuerdas.

Tenemos pistas en el camino recorrido, el que perdí de vista sin querer, y desapareció; fue el mejor truco de magia que puedes experimentar, a la vez siendo el peor que afecta a los sentidos de dentro, esos que a veces nos duelen, que rebotan cerca del corazón, airados en el intento de evadirse creando un agujero negro en el estómago, sí, tú y yo conocemos esa horrible sensación, bastante palpable y a la vez intocable.A nadie le gusta derramar deseperación sin tener respuestas, ni la base para poder un@ inventárselas, lo sé, no será la última vez que nos pase.

No sé si aún me recuerdas, esa chica que siempre fue una niña a tus ojos, que se suele fruncir el ceño por lo que desconoce y no está segura de querer saber qué es, la que te da contestaciones que te dejan en pleno tornado y tormenta,la que siempre se equivoca y jura que no es pleno lo que corta venas y golpea de un momento a otro, ella jura y no miente, no siempré mintió.

No sé si aún me recuerdas.