The End of the world


El mundo está bajo los clavos De su propia cruz, Somos la plaga que escupe lluvia ácida sobre su sangre, El cielo calla la vergüenza De los marginados mancillados Por los de arriba En sus palacios de oro, su silencio se cobra su vida, Pero nadie los ve, ciegos que corren hacia el abismo más…

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No hay paraíso sin infierno


Siento un mar de aguijones que arañan mi pecho, el disparo de una bala perforando todos los resquicios que ahondan en mi espalda, ahogando todos los futuros pasados en litros de whisky barato. Quisiera marcharme de este lugar. Mi palacio de cristal, donde nada vive, donde nada sirve y todo muere, paraíso de hielo donde…

La pena que se ahogó sin lágrimas


Y quién soy yo, si cuando te vas vuelve la luz que me robas con cada grito, y quien soy yo, si cuando vuelves todos los grises que retumban en mi pecho, sangran y aprisionan las llagas que adornan mis caderas. Te llamo desde dentro del fondo de esta angustia, pero nuestro infierno está hueco…

El último vals


Lánzate al abismo Y vuela. Vuela alto Allá donde las sombras de tus miedos no lluevan penas sobre ti, mientras tiendes al sol tus recuerdos llenos de fantasmas ciegos. Grita tu cantar hasta las nubes de plata, lanza tu rabia al dardo del que te apuñaló por el cuello, tu costado sangrando de mentiras impregnadas…

A oscuras


Hipócritas que solo buscan la fama sin saber que de la sabiduría se obtiene la felicidad verdadera Fama condicionante que sólo te mantiene alerta Sabiduría que sólo crece y vuelas Pluma grandilocuente a ojos del mundo pequeña Hipocritamente te alaban, pero tú, sabiduría, no lo tienes en cuenta para descubrir la vacuna que les salva…

Bajo París también se esconden los monstruos


Los fantasmas están muertos y sin embargo el tuyo me atormenta en todas las calles, en todas las aceras. Vagas por la carretera con lágrimas de plomo entre las sombras de los huecos fríos de tus manos, guardas el horror de tu alma en la profundidad de tus pupilas, espejos que muestran lo que tus…

Las alas caídas


¿A qué huele un alma vacía? ¿A qué sabe la tristeza cuando las lágrimas ladran por la garganta como perros sin dueño y forman charcos de desesperanza? ¿Se puede amar sin una mitad del corazón? Una muñeca huérfana que suspira, rendida por tener que vivir, encadenada a una caja de música, dando vueltas y vueltas…

La belleza del adiós


  Sólo fui un arpegio roto en los acordes de tu cintura, y me arrulla la culpa  de haber vuelto lágrima el recuerdo de tu brisa, la torpeza de mis pies caídos caminando por la calma de tu partitura. Eras música entre mis piernas, volvías armonía  la soledad más sombría, mi pelo era el violín…

Razones de peso


Más que inspiración soltar las alas Ver como navegan las olas y el tiempo pasa. Has sido fuerte, los juicios que como truenos pretendían penetrar en tu cerebro no han podido contigo Y aquí, reflexionando y a la vez perplejo de tus grandes fuerzas Fuerzas que muchos no habrían tenido Quizá te salvo la locura?…

El hilo rojo roto


  Se apagan las estrellas en esta noche mortífera, muerte insalvable eres, vida me robas bajo mis huellas, caricias que cortan mi entendimiento, eres una droga que duele que arrasa mi espalda, los besos de Artemisa sangrando en pesadillas que nunca responden a mis preguntas, la verdad hiere y muerde en soledad, ya nadie arde…

El humo de los recuerdos


La espina clavada en mi garganta, el veneno que dejó en mi lengua que se extendió por la tráquea que castigó mi respiración apretando con una cuerda mi cuello, que ahogó mis sueños en alcohol, mi estómago y sus mariposas de alas heridas, cuervos destrozando mi cabeza que no deja de pensar en tus besos,…

Infierno helado


Mi estómago ha vomitado los pájaros que se colaron por los cataclismos que asolaron mi piel tras mi última batalla contra el espejo. Anda debatiéndose mi corazón entre la vida y la muerte, no quiere abrigarse del frío que me asola en este invierno de helado infierno. Si nos ponemos a contar historias, las mías…

Historia de una despedida


Adiós pájaro revolucionario, mariposa de alas azules, marinero errante, adiós, vida mía. Tú, tan alegre tan vivaz, sonrisa tranquila que me acunaba cada anochecer. Nuestras huellas se separan en este camino, no seré más la piedra con la que siempre tropieces. No serás más el muro con el que me choque ni el aire que…