Me he cansado de hablar en tercera persona, comencemos..

Proponerte eliminar de tu mente a una persona, para mí, nunca fue una solución. En mi caso, sólo llega un día en el que me levanto, y se acabó. Un día cualquiera, con un sol cualquiera y sin motivo. Ese día me fui a lo que se podría llamar fiesta, aunque con 15 años poco se parecía. ¿Discoteca light? Sí, esos sitios donde una se pensaba tener más madurez.

Aquel día llevaba un colgante, aún lo conservo de hecho, que me había regalado mi novio en aquel momento ¿de esos típicos de playa con tu nombre que para ti es lo más bonito y, que pasados los años, te das cuenta de la tontería que es? de esos. Las cosas no iban bien, ¿cómo iban a ir bien? Ambos eramos dos malditas hormonas andantes.

Llegué a aquella discoteca, entré junto a mis amigas, y tras una hora aproximadamente, me encontré con un conocido. Mi personalidad borde no le habría saludado, pero iba acompañado de alguien que si me interesó saludar. Podría acabar el texto aquí y sería una historia más adolescente, pero ese día cambió todo.

Empecé a ponerme muy nerviosa, el colgante me pesaba y, vamos a confesar, nunca había puesto los “cuernos” a nadie hasta el momento. Sin embargo, algo me llevó a quitarme el colgante en plena pista de baile y dárselo a mi amiga, es posible que lo de “hormona andante” tuviese un poco de influencia en ello. Quitarme el colgante y besarle fue lo de menos, lo importante de aquel día fue cuando aquel chico me pidió una cita, en ese momento, en ese sitio. ¿Cuántas veces pasa eso? En mi caso, con los años, he comprobado que varias, pero en ese momento no lo sabía. Acepte y, querido lector, aquella tarde mi mente adolescente se sentó a hablar con una persona, cantó con ella en un karaoke, y descubrió al que hasta el momento, es una de las mejores personas que ha podido llegar a conocer. Con el chico del colgante no volví ni a hablar, no fue ni necesario. Con el chico de aquella discoteca light tuve mi primera relación con un poco de “sentido”, tuve la única relación de la que no guardo ni un sólo recuerdo malo. ¿Qué fallo? Buena pregunta, era genial, es genial, pero con el tiempo me di cuenta de que mi corazón no avanzaba con él aunque, para eso, ya llegarán otras anécdotas.

Puede que el vocabulario utilizado para este texto no sea el mejor, pero me gusta que vaya acorde con la complejidad de la situación. Esta historia, aparentemente simple, me enseño a tomar decisiones, a disfrutar el momento, y a apostar por el aquí y ahora. Eso me ha conducido con los años a lanzarme al día a día, dejando atrás a aquella chica que no era capaz de articular palabra en momentos significativos de su vida.

Como todo, ese proceso me llevaría un tiempo, no se volvería a repetir un día como “El Verde” pero un año aproximadamente después ocurriría “El Titanic”.

Gracias R, por lo vivido.

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