No me hagas caso y deja que me equivoque, porque es probable que así sea.
En comparación a otros casos, siempre pudo haber más distancia, más casualidades que nos desviaran de nuestro camino, pero no fue así.
Ni tú ni yo lo sabíamos, pero acabamos encajando a la perfección. El destino nos pintó tal cual.

Pensar en aquello de vez en cuando también podría ser casualidad, ojalá que así sea.
Si estuvimos destinados una vez, ¿por qué no habría una segunda? Aunque es mejor dejar de lado esa idea. Es mejor soltarla de golpe y esperar a que alguien la recoja, aunque no seamos del mismo color.

Es posible que aún no se haya roto y que nunca llegue a romperse. Pero ya son muchos nudos, demasiados tirones y gran cantidad de cortes. Quiero cansarme de tirar de la cuerda, quiero cansarme de sujetarla, quiero deshacerme de ella.

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