El mundo está bajo los clavos
De su propia cruz,
Somos la plaga que escupe
lluvia ácida sobre su sangre,

El cielo calla la vergüenza
De los marginados mancillados
Por los de arriba
En sus palacios de oro,
su silencio se cobra su vida,

Pero nadie los ve,
ciegos que corren hacia
el abismo más putrefacto,
Tragan trozos de miedo,
Y sus lágrimas de sal
Ahorcan su profundo y tosco rumiar,
Almas sin rumbo,
Corazones cansados de gritar
sin ser escuchados,

que Madre Tierra se nos muere,
Y nosotros somos su más letal virus.
Cáncer lúgubre que ahoga sus pulmones,
Ladrones que vomitan
nubes de ira sobre sus venas,

El mar sucumbió
ante una telaraña gris de dolor y soledad,
Desangrose una margarita
Ardida por el fuego de su sordo cantar,

Sangra por un costado,
pues una bomba ha destruido una ciudad,
El fuego nuclear quemó su piel,
Su estómago vomitó un fusil,
liquidación de almas,
Se enquistaron las flores,
La primavera se incendió,
dibujando en la clandestinidad
todos los sueños que vendió,
por un suspiro de fe.

Una soga que aprieta su cuello,
el hacha que azota sus raíces,
la mirada de los hombres
que se matan en nombre de una mentira,
Nada es lo que creemos,
Nada es como lo vemos,
Nada es nada
y en la nada moriremos,
víctimas de nuestra propia codicia,
Quimera sin escrúpulos,

Fanatismo del que se olvida de su historia,
de quien gusta en tropezar con la misma piedra
21 kilos de soberbia,
30 kilómetros de eterna hipocresía,
La sonrisa amarga de un niño
que llora de miedo al no encontrar a sus padres,

entre un millón de lanzas
balas que caen esponsorizadas
propaganda del sufrimiento,
clanes que regentan
los cuerpos sin vida de sus fieles,

Todos contra todos,
Humanos contra humanos
matándose en son de paz,
Por un trozo de tierra
que desolada caerá sobre sus cabezas.

Y entonces fuego,
Y entonces guerras,
Hierro que serpentea por los ríos
de tinta que corren por los bosques,
Y entonces ira,
Y entonces muchos ilegales
Que huyen de guerras ilegales,
Y entonces envidia,
Y entonces muerte.

Madre tierra ya no llora.
Madre tierra ya no siente.
Fin de los tiempos,
Fin de nuestra era.

Poema: Laura Ginés.

2 comentarios en “The End of the world

  1. Duelen tus letras porque las siento así…pero cada vez que miro las montañas quisiera tener el.poder de abrazarlas de amar y curar a mi madre tierra que tanto nos ha dado…me duele saber que también estoy quizá enferma…y que no puedo curarla….pero la amo y procuro que ella lo sienta…

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