¿A qué huele un alma vacía?
¿A qué sabe la tristeza cuando las lágrimas
ladran por la garganta como perros sin dueño
y forman charcos de desesperanza?

¿Se puede amar sin una mitad del corazón?

Una muñeca huérfana que suspira, rendida
por tener que vivir,
encadenada a una caja de música,
dando vueltas y vueltas sobre sus huellas,
su cantar dorado
se ha tornado viento y marea,
se ahoga, cuán Ulises en su propia Odisea.

De su ira se ha escapado un tornado,
que silencioso truena en las mentes
de quienes la ataron a un pentagrama
sin final a secas,
seca sus mejillas de sal
en la cal del agua de las alcantarillas,

todas las noches llora,
mientras le canta una balada sin nombre
a la luna que brilla en el infinito cielo,
se ha apagado su mirada,
y los lobos aullan
acompañando al piano triste
que gimotea un soneto por la pobre muñeca
de porcelana.

Tan triste es su danzar que sus sollozos
han envejecido su fina piel rosada,
de su corazón brotan flores ensangrentadas,
su llanto ha corrido el carmín de sus descosidos labios,

su mayor miedo es que al saltar de la caja,
su piel se rompa en mil pedazos
al estrellarse contra el suelo,
le han dicho tantas veces que no puede correr,
que sus pies se han resignado
a morir de frío
en aquella cárcel de marfil.

Se mira al espejo y solo ve la sombra
de su amargura,
su amor propio invisible para sus dedos
que arañan sus costillas de cuarzo,

se atrinchera en lo que fue y ya nunca será,
quiere gritar su libertad,
pero sólo escucha un gemido
y un golpe en el eco
de sus pulmones,

cada vez que quería huir de aquella jaula musical,
miraba hacia atrás,
y se acordaba de que sus pasos
seguían encadenados

por eso aún se puede oír,
en lo más profundo de aquella habitación veneciana,
el llanto en bucle,
dulce y triste
del fantasma de la bella muñeca,
obligada por sus demonios,
a bailar en un teatro con barrotes,
cantando en soledad,

su propia muerte anunciada.

 

 

 

“Si has nacido sin alas,

no hagas nada para impedir que te crezcan”.

-(Cocó Chanel).

 

Poema: Laura Ginés.

Un comentario en “Las alas caídas

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