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Querido diario:

Hoy escribo en tus páginas para felicitar a una gran personita, a un gran hombre, a un fantástico amigo.

Hoy cumples 23 veranos, 23 diez y ochos de septiembre. También cumples 7 años que hace que estas en mi vida, aunque hayamos estado 3 años sin hablar. Ya sabes: el orgullo que a veces nos impide ver a través de él. Pero aquí estoy, felicitandote en tu cumpleaños un año más.
Me gustaría que supieras lo especial que eres para mi, lo que te adoro y lo agradecida que estoy por el simple echo de que seas un trocito de mi cielo. No a todo el mundo se le puede llamar amigo, ni mejor amigo. Y es que eres de esas personas que guardan un universo entero debajo de sus pestañas, y que con cada sonrisa que dejan volar, salen miles de mariposas formando un arco iris de colores.

Si pudiera elegir tener una octava vida, querría que tu estuvieras en ella. Tendrían que ponerte una estatua en los jardines de El Parque De el Retiro. Que todo el mundo supiera que hace honor a la persona más bonita del universo entero. Eres luz, océano y selva. Y también poesía y canción.

Gracias por estar a mi lado cuando casi nadie se quedó y sentía que perdía la cabeza por momentos. Fuera ya de las rimas, y quitando las florituras a esta carta, quiero que sepas esto: que todo lo que te digo siempre, y lo que no te digo también, todo lo que hay escrito en esta pequeña dedicatoria y lo que no, es verdad. Que te debo mucho más que una vida, por lo aprendido y por lo que aún queda por aprender. Que nunca he conocido a una persona con tantísima paciencia como tú, ni que tampoco fuera capad de escucharme y ayudarme, aunque tú estuvieras mucho peor que yo. Que te he visto llorar en los malos tiempos y reír en los buenos, y que en ambos has sido siempre de lo más bello que ha existido nunca. Y no te tengo idealizado, porque cuando idealizas a una persona, en realidad estas negando la existencia de sus defectos… Y yo te quiero con todo el equipo, amigo mío. Con tus defectos y también con tus virtudes (que son demasiadas).

…..

(¡Ay! ¡Joder! ¡Que de la emoción se me caen las lagrimitas y no me puedo contener!)

…..

(Me las seco con la manga del pijama y hago como que me ha entrado una mota de polvo) (Asique, ¡tss! Esto queda entre tú y yo)

Por favor, no te vuelvas a ir, amigo mío. Sin ti la vida es un mar de grises. Un universo pararelo lleno de abismos y de vacíos con espinas.

Por favor… Sigue siendo de luz siempre.

Te quiero, pequeño bichillo.

Eres genial. Nunca lo olvides.

Y ahora si… ¡Feliz 23 cumpleaños! Espero poder felicitarte muchos cumpleaños más. Y poder llegar a viejines y poder decir: ¡felices 83 diez y ochos de septiembre, querido amigo!

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Laura.

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