En la constante vital de mi sala de urgencias…mis latidos profundos se clavaban en la profundidad de mi espalda…la sangre escarlata recorría mi cuerpo en instantes imprecisos…

A cada latido recordaba la pasión de un rosa roja regalada…

Reaprendiendo a dejar pasar la olas que desestabilizaban mi barca…pero imposible preguntarse el por qué…el cómo…

Ese largo brillo dorado del sol que quedaba reflejado en dos dulces lagunas cristalinas… ese deslumbramiento que quemó mi barca…mi barca ya medio rota…

Tumbada en el tranquilo palacio de las aguas…pensando en la nada…en la incertidumbre…en el agua pasada y en el agua futura…

Queriendo hacer arder el mar con sentimientos profundos

 

 

y no volverte a confundir

con otra rosa

 

 

 

Desde tú olor rosado atronadoramente bello te escribo mi última palabra

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