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Nunca había echado tanto de menos a alguien, lo juro. Te prometo que nunca había extrañado tanto a una persona como me pasa contigo. Tú sabrías que hacer en este momento, como sacarme una sonrisa cuando no puedo sonreír, o como lograr que saque todo lo que llevo dentro, aunque te tiraras horas y horas para conseguirlo. Estoy perdida y no se cómo encontrarme. Estoy rota y no consigo arreglarme. Se que tú habrías sabido como sanarme , aunque sólo fuera con un simple abrazo. 

No se que hacer, he perdido el rumbo de mi vida, y no encuentro el camino de vuelta a la felicidad, o, mejor dicho, al de los sueños hechos realidad. Porque esta realidad escuece y duele como una pesadilla. Así qué no puede ser real; ni siquiera un sueño, porque los sueños no te hacen llorar ni sentir angustia. Si estuvieras aquí, seguramente encontrarías el mejor consejo, la salida a esta tristeza que me paraliza el cuerpo por dentro. No se que hacer. No se cómo debo actuar en estos momentos. Que decisión tomar.

Y no se sí volverás algún día, ni tampoco si sirve de algo escribir todo lo que siento, lo que llevo sintiendo estos tres años desde que nos dijimos adiós con lágrimas amargas en los ojos, pero, si un día decides volver, querido amigo, o si por el contrario te he perdido ya para siempre, que sepas, aunque no te vuelva a ver , que siempre tendrás un sitio para ti, aquí, cerca de la comisura de mi sonrisa, cerca de este corazón. Llámame loca si quieres, o tonta, o idiota, o las tres cosas, pero más tonta, idiota y loca sería, si por orgullo y dolor, te miento, engañándome a mi misma, y hago que pienses que nunca te quise o te digo que nunca me importaste.

Porque sí, porque nunca me has dejado de importar. Porque nunca dejarás de importarme. Así que si eres feliz con ella, si a ti te gusta, si de verdad la quieres tanto o más de lo que me quisiste a mi, si ella de verdad merece la pena, y la alegría, y las sonrisas, y las lágrimas… Si tu eres de verdad feliz, y tus ojos brillan de alegría por haberla encontrado; entonces yo también me sentiré bien. Olvídate de todas las veces que la critiqué por celos, o por envidia, o que se yo, cuando en realidad no lo pensaba de verdad, y solo estaba rota de dolor y necesitaba echarle las culpas a alguien de tu adiós. Una vez leeí en un libro que, si quieres a alguien, si le quieres de verdad, con todas tus ganas, te da igual que no sea contigo. Porque nadie puede obligar a otra persona a permanecer a su lado si su alma desea volar junto a otra alma. No se puede enjaular a los pájaros, sino su canto será triste, y se morirá todos los días un poco. ¿Y de que sirve estar junto a alguien que ya no quiere ser eternidad ni un para siempre contigo? Es mutilar su mirada, es convertir su canto en llanto; es volver oscuridad su luz, es no dejarle ser fuego, ni mar, ni desierto. Es convertir en tormentas su cielo soleado, es volver invierno su primavera. ¿Y de qué sirve retener a alguien que ya no se quiere quedar? ¿De qué me va a servir o de qué nos va a servir estar juntos cuando en realidad uno de nosotros no lo desea?

Y me he dado cuenta, puede que tarde, de que estaba siendo demasiado injusta, demasiado egoísta. De que si yo me había dedicado a perderte, entonces sólo era culpa mía, y de que tu no tenías por que soportar eso. Eres demasiado grande, y no merecías sentirte pequeño por mi culpa.

Nunca supe apreciarte como merecías cuando estabas a mi lado, así que sólo espero que algún día puedas perdonarme, que puedas perdonar a esta torpe y tonta niña, a esta loca de remate que está como una cabra montesa. Sólo espero que ella no sea tan idiota como yo, y te quiera tal y como sólo tu te mereces. 

No te imaginas cuanto te echo de menos… Y puede que sea mejor así. Mejor para ti. Es lo que de verdad importa. Lo único que me importa. Y se que no habrá nadie como tú para hacerme feliz, para estar en las buenas, y en las malas, pero mi tiempo, nuestro tiempo, ya pasó. Ahora es tu momento. Y el mío también, pero por separado. Separados. 

Jamás nadie podrá sustituirte, y mucho menos llegar a tu altura, por mucho que se ponga de puntillas e intente bajarme la luna y regalarme cada una de las estrellas que viven en el cielo. Porque no hay nadie como tú, no lo olvides nunca. Por eso te extraño tanto. Porque eres la única persona que me ha enseñado miles de cosas en apenas once meses. Porque en poco tiempo hiciste que sintiera más que en 18 años de mi vida. Y fíjate, ya rozamos los 22.. Y es que en la ausencia también aprendí cosas de ti. Pensaba que me habías jodido, que me habías roto, te echaba la culpa de estar partida en mil pedazos, cuando la única verdad es que nunca había dejado de ser una niña frágil, con tendencia a partirse en dos con cada golpe, y que sólo tu lograste hacerme fuerte en los días malos y grises. Tanto juntos, como separados. 

Fue genial sentirte junto a mí,pero todo tiene un final, ya sea feliz o triste, y el tiempo pondrá cada cosa en su lugar, y si tengo que salir perdiendo, asumiré el riesgo.

Eres demasiado especial, no dejes que nunca nada ni nadie apague la luz de tu mirada.

Gracias por todo este tiempo.

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saludos
Nawin.

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