Love is a losing game


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Foto hecha por: Laura Ginés.

+ Me siento vacía. Y angustiada. Con ganas de gritar. De escribir gritando. De apuñalar las palabras con la tinta de una pluma, para que la angustia deje de desgarrarme el alma. Pero no puedo.

– ¿Por qué?

+ Porque pienso en él y no me salen las palabras. Hace unos meses mi corazón seguía espinado por su recuerdo, y ahora solo siento ese vacío de cuando te das cuenta de que de verdad se ha ido para siempre. Pero ya no es un dolor que mate. Ni siquiera las lágrimas me escuecen ya cuando ruedan por mis ojos. Es como si..

– Como si le hubieras olvidado.

+ No. Eso es imposible. No se puede olvidar a una persona con balcones al pasado. No se puede olvidar a alguien que era el motivo de que en tu vida hubiera cada día un nuevo amanecer, y de que hasta los inviernos fueran más cálidos si sentías su cuerpo rozando el tuyo. Siento angustia, pero no dolor. Ya no me matan los recuerdos. Ni siquiera siento a la tristeza ahogándome, ni a la nostalgia convirtiéndose en pesadilla. Creo que me he quedado vacía. Sin lágrimas con las que llorarle, ni siquiera con palabras para escribirle. No me sale escribirle canciones bonitas, ni tampoco melancólicas. Y creo que tampoco me siento con capacidad de volver a amar.

– En el fondo tienes miedo. Ese vacío que sientes volverás a llenarlo. Alguien lo hará. Alguien, vestido con abrazos coserá tus heridas y llenará tu jardín de primaveras y veranos de sonrisas. Pero tienes miedo a ser feliz. Miedo al olvido. A la nada que se crea cuando el tiempo se detiene en cada recuerdo de cuando todo estaba bien. Miedo a tropezar siempre con la misma piedra. Miedo al insomnio que no es otra cosa que el miedo a esa media cama vacía, a ese sillón solitario; una enfermedad crónica que te hace detestar las sábanas heladas. Miedo a la soledad y a las noches oscuras que trae consigo. Te has acostumbrado tanto ha convivir con el recuerdo de su sonrisa, con la nostalgia de sus abrazos, que te niegas a aceptar que se ha ido para siempre. Es miedo a dejarle ir. Pero es que él se ha marchado y no va a volver. Si ahora te sientes vacía, es porque tu corazón se ha cansado de extrañarle, de pensarle y de llorarle. Deja que sea pasto del olvido.

+ Sí. Puede que sea miedo. Pero es un miedo que no se de donde viene ni a donde va. Borré de mi vida todo lo que me recordaba a él: nuestras conversaciones de WhatsApp, su número del móvil, su número de casa, y hasta su fecha de cumpleaños, sus 200 SMS, incluso aquel te amo pintado con tipex en el marco de la puerta de mi habitación. Un te amo que ahora era el lienzo más triste del mundo. Y todavía queda una marca. Porque hay personas que nos marcan para toda una vida y las siguientes que vendrán. Y aunque quieras olvidarlas, hay una parte de ti que se ha quedado aferrada a él. Te seré sincera: no le he olvidado. Y creo que nunca podré. Hay besos que se cosen al alma con tinta de adiós. Y ya no queda nada. Solo un vacío gris y feo.
Recuerdo que después de aquel adiós me emborraché hasta llegar a la locura. Siempre he odiado el alcohol, pero en ese momento ya me daba todo igual. Era una pregunta constante sin respuesta de que es lo que iba a hacer con mi vida a partir de ese momento. Y seguí vagando amores para no pensar en todo lo que me había arrastrado desde entonces; me volví a caer otras tantas veces, pero me supe levantar sola. Aun así ya nunca fui la misma de siempre. Mi yo se había quedado destruido, y el interior de mi castillo estaba en ruinas. Había perdido la guerra contra mí misma. Y de eso es muy difícil recuperarse. Porque ningún recuerdo quiere convertirse en pasado.

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Saludos,
Nawin.

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4 respuestas a “Love is a losing game

  1. Intenta mirarlo desde otra óptica… cada final es también un nuevo comienzo…
    ¡el secreto está en no estancarte, que aún nos queda mucho por sufrir!
    si no ¿de dónde sacaríamos la inspiración? 😉

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  2. Situaciones desagradables o inmerecidas las han habido, las hay y seguirán estando presente en la vida de algunas personas sin apenas ser merecedoras de ello. Superarlas es el reto que debemos ejercer para paliarlas y lograr un resultado que nos ayude a seguir caminando con paso firme por esos vericuetos de la vida.
    Cuando nos encontramos ante un corazón que está cerrado por reformas, hay que
    tratar de acelerar su restablecimiento de la forma más inmediata. Esa actividad nos hará podernos sentir realizados, y de ese modo llenar el vacío con nuevas ilusiones y esperanzas.
    Debemos alimentar nuestra conciencia con esas experiencias, eso debe ser causa o motivo primordial, pues ella, es el motor de la vida y alimento del alma. Nunca debes olvidarte de aquellas horas de sol vividas, ni de las victorias ganadas con tesón…Hay cosas que por mucho interés que pongamos en ello, nunca o rara vez, podemos cambiar cuando no existe deseos de hacerlo..
    hay que tener sueños nuevos, y disfrutar de la presencia de agradables amaneceres.
    Un saludo cordial

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  3. A esto es a lo que yo le llamo “vacío 1 etapa 2″; a lo largo del camino del dolor de esta naturaleza he identificado al menos 4 vacíos con sus respectivas etapas; así que tranquila que todavía te falta un camino largo por recorrer. No soy matemático, pero te puedo decir que el camino del dolor (producido por un amor) es longitudinalmente proporcional al amor que le tuviste a esa persona; con un plus agregado que los abogados llamamos “lucro cesante”, otros le llaman daño colateral. Abrazos para vos mi amiga. H.

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