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Siento mucho no poder compartir con vosotros, queridos lectores y lectoras del blog, nuevas entradas, en estos momentos. Lo cierto es que no ando de muy buen humor, por lo tanto la inspiración no me viene ni aun escuchando las baladas de Mago de Oz. Si me pusiera a escribir como me siento ahora mismo, creo que hasta perdería seguidores. Asi que, os ruego que me perdoneis, pero es que hasta que no consiga tranquilizarme, prefiero no escribir nada. Eso sí, os prometo que volveré a escribir más entradas en cuanto se me pase el mal genio y el cabreo.

Pero, aun así, aquí os dejo un hermoso texto que he leido en una página de facebook, y que me ha parecido muy cierto.

Espero que les guste.

 

“La vida es una sucesión de personas que pasan por nuestros ojos, pero muy pocas se quedan en los corazones. También es una ramificación de caminos largos y atajos: podemos llegar hasta alguien con o sin necesidad de conocer a otros antes. Hay personas guapas ahí afuera, en el mundo. Muchas, si, pero solo eso, guapas; seguro que agradables también. Pero tampoco. No es suficiente. Podemos conocerlas hasta el punto que ellas nos sugieran hacerlo, claro. Y el tiempo transcurre deprisa entonces, todo se sucede sin apenas darnos cuenta. Nos vemos, pero no nos miramos. Nos tocamos, nos besamos: pero no nos acariciamos. Nos follamos, pero sólo somos dos cuerpos que se buscan para alejarse del frío, o también de ese monstruo que no vive debajo de la cama, sino encima de ella y que se llama soledad. No nos sentimos realmente. Luego, de una u otra manera, el tiempo nos devuelve las horas invertidas, las valoramos y las reducimos a una decisión, y continuamos nuestras vidas. El tiempo recupera su ritmo. Y entonces llega un día cualquiera, y conocemos a alguien, no importa cómo, ni cuándo ni donde. Lo único que importa es que ese alguien nos hace ser nosotros mismos, me refiero a ser nosotros, de verdad, más de lo que ya eramos. Y a partir de ahí, el infinito. Y sentimos que todos los días son la consecuencia más bonita creada desde entonces. El tiempo se ralentiza. Todo adquiere sentido porque todo sucede siendo conscientes de ello. Vemos a esa persona, y en un instante, sabemos que ella es una de esas cosas que queremos hacer mejor que nadie. Mejor que un tú y yo, somos un nosotros. Nos miramos a los ojos, nos estremecemos en cada roce, en cada beso; nuestros cuerpos son uno compartiendo una misma temperatura. No huimos del frío, ni de la soledad. Solo es que, estando bien, juntos estamos mejor. Ahora, mis días son una bonita consecuencia.”

 

Texto: Anónimo.

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Dibujo hecho por: Laura Ginés

 

Saludos, y disculpen las molestias.

Nawin.

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