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Hola, me llamo Laura. Si, este es mi nombre verdadero, (No, no me llamo Nawin. Solo es un seudónimo sacado de una de las novelas de Laura Gallego García). Y me encanta (mi nombre, digo). De pequeña no me gustaba, yo quería llamarme Alicia, como mi madre, y la niña del cuento de Lewis Carroll. Además, yo vivía en mi propio “País de las maravillas”, o eso decía mi abuela. Recuerdo también que soñaba con tener un príncipe y ser una princesa. Una princesa buena y justa. Vamos, una princesa Disney, por si no me explico bien del todo. Y también soñaba con hablar con los animales. Pero esa es otra historia… Bendita inocencia.

Luego cambié de profesión, al enterarme de que las princesas no podían hacer muchas cosas como las que yo hacía. Tenía que ser recatada, exquisitamente educada, tranquila.. Y encima siempre les pasaba algo malo. ¿Os habeis dado cuenta de que siempre hay alguien que quiere acabar con ellas? ¿Por qué? ¿EEH? Que alguien me lo explique, porque no lo entiendo. ¡¡Mundo cruel, pobres princesas, que siempre hay una bruja llena de berrugas que se las quiere cargar!! (Y cuando digo siempre.. Es siempre. En la mayoría de las películas. Salvo en Cenicienta, que la pobre madrastra tiene fundido el cerebro, y pretende arruinarle la vida cargándose un simple zapatito de cristal. Aaahh.. Que ingenua… Pobre y confusa madrastra..) (Joder, podrían ser un poco más originales estos guionistas, ¿No?) Pero me estoy enrrollándo. Como decía antes de soltaros esta parrafada; cambié de profesión. De princesa de cuento… A super modelo. Si.. Hubo un tiempo en el que quise ser modelo. Las modelos eran guapas, y ganaban mucho dinero. Lo suficiente como para poder operarse. Y no es que yo quisiera operarme.. A ver, con 10 años, dudo mucho que hubiera algo en mí que pudiese ser operado. Salvo los oídos, que creo recordar que la primera operación me la hicieron al primer año de vida. Nací con los oídos trastocados. Salió mal. Me tuvieron que operar a los cinco años. Y volvió a salir mal. Y luego a los 12… Y salió mal otra vez. Y ya no me e vuelto a operar. ¿Para qué? Esta visto que mi oído derecho no se quiere recuperar. Se siente muy a gusto estando tal y como está. Con el tímpano echo un tiesto de cocina. Mejor no entrar en detalles. De momento oigo más o menos bien. Veremos cuando cumpla los 50.

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Bueno, a lo que iba; que se me metió la absurda idea en la cabeza de que quería ser modelo. (Por eso de que tenían mucha ropa y siempre salían con los chicos más guapos), luego volví a cambiar de profesión. Descubrí que las modelos se jubilaban a los 30, y yo no quería jubilarme a esa edad tan temprana. ¿Qué haría con mi vida los siguientes 30 años? ¿Aburrirme como una ostra? No. Conseguí quitarme esa idea de la cabeza. A parte, de que muchas modelos acababan anoréxicas. Y yo no quería acabar así. Y tampoco quería hacer nada que me limitara. Así que volví a cambiar de profesión… Y así, hasta los 21 años. Si, mis queridos lectores, aquí, donde me ven, a menos de dos semanas para cumplir los 22, todavía no tengo ni pajolera idea de lo que quiero ser…. De “mayor”. Es irónico. Y absurdo. Y ridículo. Y de locos. Lo sé. No es normal. Solo sé que quiero trabajar en algo que tenga que ver con las bellas artes y con ayudar a las personas.

En cuanto a los de los príncipes… Pff Vaya pasada de rollo. ¿No? Los príncipes son aburridos. Y pijos. Y repelentes. Me pregunto si tendrán cerebro, o solo tienen serrín dentro. Y lo de “azules”.. No lo entiendo. ¿Por qué no pueden ser verdes? ¿O naranjas? ¿O incluso negros? Cuanto daño han hecho las películas de Disney a nuestra generación.. ¿Y por qué siempre es el príncipe el que tiene que salvar a la princesa? ¿Por qué no puede ser al revés? La princesa salva al príncipe. O no.. Incluso, en vez de irse con un príncipe, ¿Por qué no irse con el dragón que la secuestra? ¿O con otra princesa o campesina? ¿O por qué no puede convertirse en guerrera, y cargarse ella solita a toda una tropa de caballeros, e irse a vivir la vida, sin necesidad de que un hombre sea el pilar en el que se basa su mundo? ¿Por qué siempre la mujer tiene que acabar en los brazos de un hombre? Y luego esta lo de los dichosos “y vivieron felices y comieron perdices..” ¡¡¡Pobres perdices!!! Si fuera por ellas, seguro que ningún cuento tendría final feliz. (Es que todos los cuentos acaban igual, tenéis que comprender a las pobres criaturitas). ¿No podría ser algo así como un “Y vivieron felices y comieron lechugas”? Vale, no, no pega mucho, ¿verdad? ¿Y un “y vivieron felices y comieron guisantes”? Joer… No hay manera de encontrar algo que rime con “-ices”.

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¿Sabéis lo que os digo? Que mejor dejar a las perdices que decidan ellas. Que yo creo que hasta están planeando alguna cruel venganza para sabotear los finales felices de los próximos cuentos. (Oye.. Pues sería una buena trama para crear una película. Teniendo en cuenta como está el panorama del cine.. Ya se puede una esperar cualquier cosa).

Me temo que esta entrada esta llegando a su final debido a falta de ideas. Y de tiempo. Y de que tengo que seguir estudiando. Así que, termino diciendo que, aunque tengo un oído en el otro mundo, estoy soltera de nuevo, y además, no tengo ni idea de lo que hacer con mi vida, a pesar de todo, estoy más feliz que una perdiz. (A ver.. Si es que, como van a estar felices, si cada vez que hay un final happy, alguien se las zampa borazmente. Yo me plantearía el desaparecer para siempre del mapa. A ver quien se las iba a comer ahora, y cuantos finales felices habría. Que incomprendidas están las pobres..)

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Y con esto y un café.. ¡Bah! No se me dan bien las despedidas, a quien quiero engañar.

Hasta la próxima entrada, valientes caballeros y aguerridas damas que siguen este rocambolesco blog.

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Dibujo hecho por: Laura Ginés

 

Saludos,
Nawin.

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