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“El final de un sueño”. Foto hecha por: Laura Ginés.

He nadado a través de mares de lágrimas, hechas con la muerte de sonrisas de amor. He atravesado montañas de nostalgia, recorrido valles de melancolía, viajado por desiertos de fotos interminables, de recuerdos de rosas con espinas y de espinas con rosas.

¿Qué queda después de un adiós, después de la muerte de un sueño, de una ilusión? Ya no queda nada de esas veces, de cuando atrapabas un beso y lo hacías tuyo. Cuando alcanzabas un abrazo y sentías el latir de su corazón gritando a los cuatro vientos su amor por tí. O cuando sentías sus caricias recorriendo tu cuerpo.. Llevándote a las estrellas de otras galaxias, de otros mundos. De otros universos.

¿Ya todo se ha acabado? ¿Así, como si nada?

Que bonito era verte sonreír. Me encantaba cuando dormías, porque parecía como si fueras una estatua de porcelana, o como si estuvieras inmortalizado en el lienzo del cuadro más bonito del mundo. Claro que, tú enterito eras una obra de arte. Tus ojos, la forma de mirarme. Tus manos. Tus dedos.Tu pelo. Tu sonrisa. Tus piernas…. Tu cuerpo.

Y tu alma. Creo que era lo más bonito de ti. Lo más bello. Para mi eras la octava maravilla del mundo. Y las otras siete te tenían envidia.

Que bonito eras.

Eras pincel y lienzo; partitura y canción. Pluma, lápiz y palabras. Eras poema y prosa. Novela y cuento. Sonrisas y lágrimas. Sol y luna. Mar y cielo. Agua y fuego.

Sin tí, ya no habrá viajes a aquel planeta tan extraño, ni paseos bajo la luna, ni besos apasionados viendo amanecer. Tampoco existirán las caricias bajo el mar, y los lobos dejarán de aullar a la luna llena.
Es que, ¡Joder! Si lo piensas bien, sin ti el amor dejará de tener sueños, y la risa se morirá de pena. Y el llanto nacerá de amargura. Nunca creí necesitarte, pero no podía imaginarme una vida sin tí, a mí sin ti, a ti sin mí. Tu lado de la cama vacío y nuestra canción sonando sin ser bailada.
Sé que fui un poco egoísta, pero te quería para mi, como si fueras un tesoro pirata en una isla escondida más allá de este planeta, donde los mapas no llegan, donde los pies humanos jamás han pisado. Un valioso tesoro. Mi tesoro. ¿Te acuerdas? ¿Me recuerdas?

Siempre fuiste para mí un ser extrañamente maravilloso. Tu espalda era una isla desierta que recorrer con besos y con la punta de mis dedos hasta el lunar que tenías en el hombro izquierdo. Aunque tenías varios. Y todos eran realmente hermosos. Tus lunares. Esos que me hacían perder la poca cordura que podía tener. Como un secreto guardado a voces. ¿Te acuerdas? Eras increíble.

Pero nos fuimos de aquel sueño. Y volvimos a la realidad. Despertamos. Y todo volvió a ser tan triste, oscuro y aburrido como antes de encontrarte. De que me encontraras. De que nos encontráramos.

Despertar, es morir.

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“La luz al final del tunel de la vida”. Foto hecha por: Laura Ginés.

 

Espero que les haya gustado.

Saludos,
Nawin.

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