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+ Tengo miedo.

– ¿Miedo? ¿De qué?

+ De volver a pasar por lo mismo de siempre. Miedo del propio miedo que te hace volverte insegura y que te hace perder a las personas que más quieres. Cuando has perdido tanto a lo largo de la vida, sin saber el motivo, acabas preguntándote si de verdad merece la pena luchar, o si lo mejor es tirar la toalla y “a otra cosa, mariposa”. Y ya se que el amor conlleva siempre al sufrimiento, pero es que me parece absurdo eso de que con el sufrimiento descubres cuanto quieres a esa persona. No se quien se inventó esa gilipolled, pero maldita la hora en la que decidió soltarla por esa boquita. Seguramente era gafe, o jamás se enamoró de verdad. No hay que ser masoquistas para saber si quieres de verdad a una persona o si solo es un royo de una noche y al día siguiente “si te e visto, no me acuerdo”. Vale, que si, que echar de menos duele. Pero que ni que te hubieras caido desde un séptimo piso y te hubieras roto todos los huesos del cuerpo.
Lo que duele de verdad es ver a tantos niños y niñas sin familias ni alimentos que llevarse a la boca, en el tercer mundo, eso si que duele.
Pero volviendo al tema del que hablaba antes; que tengo miedo. Miedo porque siento que me e vuelto a enamorar. Espera, no me malinterpretes, lo que digo es que anteriormente me han hecho demasiado daño, y no quisiera pasar por lo mismo cada vez que me enamoro. Duelen como cuchillos desgarrando el alma las decepciones. Supongo que es miedo a descubrir que no es una relación de dos, sino de yo misma haciéndome ilusiones por una burda promesa de futuro que luego nunca se cumple.

– Pero si no lo intentas, nunca sabrás si puedes lograrlo. El amor es algo por lo que hay que luchar día sí y noche también. Y si el “final” del camino es descubrir que esa persona no es quien creias que era, lo mejor que te puede pasar es que se vaya de tu vida. No dar paso a más decepciones.
Pero yo te quiero. Pero de verdad, no como se quieren los mayores. O como se quieren en las películas de amor. Porque mi amor hacia tí sí es real, no una fantasía. Para mí no eres mi princesa, sino mi reina. La que gobierna sobre mi corazón y mi alma. Y no necesito hacer promesas para asegurarte que voy a estar a tu lado hasta que la muerte nos separe, o que almenos, durante tiempo que estemos juntos, siempre haré lo imposible para que seas feliz. Si tu lloras, te secaré las lágrimas, o lloraré contigo. Si tú ries, yo me reiré e incluso haré que te rias más todavía. Para mí vales más que todos los San Valentines que podamos vivir juntos, porque al fin y al cabo, el amor hacia una persona se demuestra todos los dias, no uno solo. En las buenas y en las malas. Pero tienes que creer que se puede. Que PODEMOS. Si uno de los dos falla, todo se hecha a perder.

+ ¿Y si todo se estropea un día? El amor es tan imprevisible como la propia vida. Un día lo tienes… Lo sientes… Y al otro día vuelves a sentir el corazón destrozado y con ganas de que te trague la tierra. Ojalá existiera un manual de instrucciones para saber como llevar la vida en pareja; como llevar una relación amorosa sin acabar quemados. ¿Sabes? Una vez existió una persona que llegó a mi vida casi por casualidad. Nunca pensé que fuera a ser tan importante hasta que me besó aquel 10 de junio. Acabé enamorada hasta las trancas… Y luego se fué. La tercera discusión en un año.. Y se fue. Creo que nunca en mi vida me he llegado a sentir como en aquel momento en el que se fue de mi casa cabreado, para no volver. Estaba rota por dentro. Y no quiero volver a pasar la angustia de aquella tarde, el estar perdida y no saber como encontrarme.
Pero yo también te quiero. Y siento tengo que arriesgarme. No. Que digo. NECESITO arriesgarme. Pero tengo miedo. Tal vez tu logres quitármelo.
Creo que necesito un abrazo. Un abrazo de oso de los tuyos. ¿Te vienes esta noche a mi cama? Necesito sentirte cerca. Piel contra piel. La luna velará nuestro sueño. Seamos dos rosas rojas crecidas de un mismo tallo. No necesito un para siempre que dure dos dias, sino un ahora que dure toda una vida. No quiero volver a ser aquella ingrata, aquella cobarde que deja ir y pierde lo que más quiere por miedo a perder.

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Saludos,
Nawin.

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